sábado, febrero 24, 2007

Arco 2007

Cuando llega cada año Arco (la feria de arte contemporáneo) siempre vuelve a surgir la discusió acerca de lo que es arte y lo que no, y de los precios que se pagan por dichas obras. Yo siempre acabo pensando que, independientemente de técnicas, inspiración, o de lo bien o mal que esté hecha una obra, lo que le va a conceder el apelativo de "arte" va ser el hecho de ser vendido como tal: aquello que se consigue vender como una obra de arte, pasa a serlo indiscutiblemente. Por desgracia el mercado manda.
Yo, por supuesto, no voy a Arco a comprar arte, pero es un buen escaparate para ver y tomar ideas. La variedad de obras expuesta es muy amplia y desde luego hay mucha paja entre todas ellas, pero siempre puedes dar con alguna que resulte más atractiva, que sea curiosa o incluso que sea una "obra de arte".
Arco, al fin y al cabo, no deja de ser una feria, un mercadillo incluso, y como tal lo que se ve es lo más "vendible", pero no por ello deja de tener cosas interesantes. Eso si, no es apto para no iniciados, sería muy aburrido, y el ver los precios de algunas piezas podrían ser toda una provocación.

Obra de Pablo Reinoso: una reflexión acerca del material y su calidad de elemento orgánico.

Un lienzo de Luis Coquenao, con un acabado excelente y un grafismo impresionante, en el que las texturas están muy bien representadas.

Esta es una pintura J.R. Amondarain. Me gusta por la reflexión que hace sobre el medio, el tema de la copia y el punto de vista.


Obra de Evan Penny: se trata de la realización en tres dimensiones de una fotografía distorsionada. Impresiona bastante y está muy lograda

1 comentario:

Crespock dijo...

Al leer tu breve reflexión sobre el arte me he acordado de una historieta:

En la plaza del pueblo, repleta de cachivaches y de Menorah ávidas por vender, un Rolex de mirada altiva, en busca de alguna compra, se acerca a una caseta.
- ¡Vendo autobús!- grita una menorah- ¡Por solo 1000 aureos! ¡Vendo autobús!
- Buenos días.
- Buenos días, señor- replica cortésmente la menorah.
- La oferta del autobús parece interesante y me gustaría comprarlo pero hay un problema.
- ¿Cuál señor?- extrañado la menorah
- Pues que no veo el autobús por ningún lado, solo veo un caballo.
- Se equivoca señor, es un autobús.
- Pero si tiene cuatro patas, morro, crines…- contesta el rolex indignado- e incluso lleva una montura. ¡Me toma por tonto!
El menorah sin inmutarse intenta reconducir la situación:
- No señor, no es esa mi intención. Usted es un Rolex inteligente y es elegante pañuelo fucsia que lleva justo al lado de las manecillas demuestran su buen gusto.
Al escuchar tan alagadoras palabras el rolex relaja la cadena y se muestra mas conciliador.
- Entonces, ¿me lo explica?
- Mire, llevo toda la vida dedicándome a la venta de autobuses y le garantizo que este es muy bueno. Es capaz de llevar a más de dos rolex a la vez. Se lo garantizo.
- ¿Seguro?
- Ademas hace juego con su acabado en oro.
- Es que no lo tengo muy…
- Es más – ante la duda del comprador el menorah le interrumpe- cuando se lo lleve ya verá como se convierte en un autobús y dejara de parecerle un caballo.
- Bueno…- aun dubitativo y pensativo- en ese caso confío en usted y me lo llevo.- contesta finalmente el rolex entregado y extasiado ante la posibilidad de poder disfrutar de un autobús para el solo.
- Muy buena elección- contesta orgulloso- Por cierto, tiene ya pensado donde colocara el caballo.
- Si, al lado del neón del baño.